Palabras del Encargado de Negocios, a.i., Kevin O’Reilly durante la apertura del Curso de investigación de pornografía infantil

Primero, quisiera decir que hemos recibido en estos días muchas expresiones de condolencia y de solidaridad después de la masacre de Dallas y otros actos de violencia en nuestro país.  Quiero agradecerles todos.

Apoyamos a nuestros policías y nuestras comunidades, y vamos a seguir adelante con nuestra discusión nacional sobre cómo eliminar disparidades raciales en nuestro sistema de justicia criminal.

Ahora a nuestro tema de hoy.

Cada recién nacido o nacida entra en un mundo lleno de posibilidades.

Cada uno, cada una, merece la oportunidad de desarrollar todo su potencial.  No debe importar la nacionalidad.  No debe importar el nombre, el apellido, el color de su piel, o las circunstancias de su nacimiento; cada niño y cada niña merece ser cuidada, querida y protegida de daño.

Pero con demasiada frecuencia la explotación sexual roba esta promesa para demasiadas hijas y demasiados hijos de esta nación, y de mi país, y de países alrededor del mundo.

Rechazamos la tolerancia para esta injusticia.

La explotación de niñas y niños demanda nuestro compromiso absoluto para asegurar que todas y todos puedan alcanzar su potencial, libre de violencia y libre de abuso.

En mi país, nuestra propia estrategia nacional para prevenir la explotación está dividida en cuatro partes:

  • Las investigaciones criminales y procesos judiciales;
  • La educación y la difusión de información al público;
  • Servicios a las víctimas; y
  • Iniciativas de análisis y de reformas de nuestras políticas públicas – porque sabemos que siempre podemos mejorar como enfrentamos a este desafío.

Yo sé que ustedes están reunidos para enfocar sus atenciones a la primera cuestión – investigaciones criminales y procesos judiciales – y les agradezco por su compromiso y su atención.

Desde hace una década, nuestro departamento de Justicia ha sido un líder en el Proyecto Niñez Segura – un esfuerzo para combatir los delitos de explotación sexual contra niñas y niños facilitados por la tecnología.

Nuestros fiscales federales coordinan estos esfuerzos, pero sabemos que para tener éxito funcionarios de todos los niveles de gobierno deben contribuir – gente de los niveles nacionales, estatales, y locales – y de nuestras propias autoridades indígenas – para identificar, detener, y enjuiciar a individuos que exploten a menores a través del internet, así como para identificar y rescatar a las víctimas.

Este esfuerzo también demanda una cooperación internacional, porque sabemos que estos actos criminales cruzan a las fronteras.

Esta es una cuestión de dignidad humana – tenemos el deber de proteger – y permítame prestar una frase de San Mateo – nuestros hermanos más pequeños.

Así reafirmamos un derecho humano fundamental de cada niña y cada niño – a vivir libre de violencia y abuso; y así nos dedicamos a poner fin al ciclo de daño.

Yo sé que Ustedes ya están trabajando en este campo y admiro el compromiso.

Ojalá estos intercambios con sus pares estadounidenses van a ofrecerles herramientas para cumplir aún mejor sus funciones.

Gracias por darnos esta oportunidad de jugar un pequeño papel cooperativo con Ustedes, y así proteger a la niñez aquí, en mi país, y alrededor del mundo.