Comentarios del Embajador John D. Feeley sobre la Situación de una Respetada Colega

Para mí, viejo conocedor de patriotas y servidores públicos, sostengo que hay que descartar las críticas no constructivas ni sostenibles.  Y sobre todo, hay que restarle toda legitimidad y credibilidad al supuesto conocedor de Colombia o Catatumbo, quien pretende igualar la situación de este país a la de Colombia.

Hoy, el 11 de septiembre, participé en dos actos de conmemoración en los cuales recordamos a los héroes y las víctimas del 11 de septiembre y condenamos el flagelo del terrorismo en todo el mundo.  El primero de estos actos fue en mi embajada, con colegas panameños y americanos que dedican sus carreras al servicio del estado de derecho, la prosperidad y la seguridad en ambos países.

El segundo fue con el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá, quienes protegen al pueblo panameño.  Y esta semana participaré con mi colega y amiga, la Embajadora de Canadá en un evento sobre la igualdad de género.

Rechazo los comentarios publicados este fin de semana sobre la Procuradora General de la Nación; comentarios que revelan una vil actitud de machismo patético, utilizando lenguaje de menosprecio para amenazar a “esta muchacha tan guapa”.

Mi madre era profesora universitaria.  Mi esposa, una diplomática jubilada del más alto rango en nuestro servicio exterior.  Nuestra actual Ministra Consejera en la embajada, es una de las diplomáticas más respetadas dentro del Departamento de Estado.  Todas superaron las sandeces de “críticas” así, creciendo –dentro de burocracias arraigadas en el machismo– por sus propios méritos y esfuerzos.  Me alegra decir que hoy día esas burocracias están cambiando.

Por mi parte, considero que Kenia Porcell es una persona de integridad y coraje personal y profesional.  La valentía no se demuestra solo durante el fragor de la batalla militar, o por los bomberos corriendo hacia un incendio amenazante.

La valentía también se revela en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción, desde Washington a Panamá.  Es construir un estado de derecho que no depende de las personas, sino del proceso, de la institución.  Es por ende que mi gobierno brinda tanto apoyo a los esfuerzos de la PGN en la formación de profesionales en el sistema penal acusatorio y compartiendo información judicial.

Este mundo necesita hombres y mujeres con temple y tesón, iguales en su compromiso de servir a sus pueblos para construir una sociedad mejor, más justa, más equitativa.

No hay espacio en el mundo para machistas tristes y sus endebles amenazas disfrazadas de preocupación por un sexo supuestamente más débil.

Yo tengo confianza de que “esta muchacha” se puede cuidar muy bien.  Y sé que cuenta con verdaderos y respetuosos amigos listos para apoyarla.